A las personas, desde niños, les
es inculcada la necesidad de ser exitosos y esto es comúnmente asociado con
“ser ricos”, que a su vez se relaciona con la “riqueza financiera”. Sin
embargo, también, de manera contradictoria, se trilla hasta mas no poder frases
como “el dinero no lo es todo en la vida” o “el dinero no te da la felicidad” y
más recientemente “ser rico es malo”, esta última con distintas
interpretaciones, según la tendencia política e ideológica; inclusive en La
Biblia se pueden leer frases asociadas a la riqueza “Es más fácil que un
camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios”
Marcos 10:25. Es así, pues, como los individuos van creciendo y formándose en
este mundo de contradicciones, entre ser ricos o no serlo, hasta el punto de
simplemente conformarse con ser pobres.
En este sentido, algunos autores
se han atrevido a fabular sobre el tema, exponiendo de manera utópica fórmulas
para ser ricos, presentando así, textos sobre la banalidad de la riqueza
financiera, deslindándose totalmente de temas más importantes como los valores,
principios y hasta de la honestidad
Como se define en el párrafo
anterior, el texto en cuestión viene a representar una oda a la banalidad, a la
excesiva importancia sobre la acumulación de riquezas financieras, apartándose
de asuntos que en la sociedad actual, serían de mayor relevancia robustecer
como por ejemplo el fortalecimiento de principios éticos, enmarcados en valores
como la familia, la espiritualidad, la solidaridad, el compromiso, el respeto,
la honestidad, la sinceridad, la humildad, entre otros.
De esta manera, no es mucho lo
que aporta este texto más que tratar de presentar, de manera fantasiosa,
estrategias que rayan casi en lo mágico para la acumulación de riquezas
financieras, salvo en algunas líneas, muy escasas por cierto, donde se describe
la importancia de sentirse bien consigo mismo a nivel personal y la relevancia
de la educación formal del individuo.
Por otra parte, se destaca hasta
el cansancio, la conveniencia de no laborar para terceros, sino para sí mismo,
en el propio negocio, en inversiones. De esta receta ser totalmente cierta y
todos los individuos trabajaran “para sí mismos”, ¿Quién trabajaría en estos
negocios, si todos fuesen dueños de los mismos?, en toda sociedad debe existir
una relación de interdependencia, incluso en el ámbito económico y financiero.
No es totalmente cierto que para ser exitosos financieramente es obligante y
necesario tener negocios propios, simplemente porque no todas las personas
tienen el talento, la destreza o simplemente no es de su interés emprender empresa
propia. De igual manera, es altamente sabido, que muchos profesionales logran
el éxito laboral, personal, familiar e incluso hasta financiero; en una
relación de dependencia laboral en grandes organizaciones, empresas o
consorcios hasta el punto de llegar a presidir las mismas.
Sin embargo, como toda lectura
debe conllevar a algún tipo de aprendizaje, es posible destacar algunos pocos
aspectos que podrían ser de relevante aporte por parte del mismo, entre lo que
se puede señalar:
Superar los obstáculos: apartando
el tema financiero, ante cualquier circunstancia de la vida es importante
superar los obstáculos o escoyos que se presentan, los cuales, generalmente se
encuentran en la mente de los individuos y se convierten en una especie de
techo de vidrio que limita su crecimiento. El miedo, así mismo, a los demás, al
entorno, a las decisiones. El cinismo, acompañado del pesimismo, la comodidad,
el oportunismo. La pereza, la flojera, el dejar que otros hagan, el no hacerlo
por sí mismo, el no se tiene tiempo. La arrogancia, una frase a destacar, “la
arrogancia es el ego más la ignorancia”. Estos aspectos, sumados a otros que no
señala el autor, como el facilismo, la decidía, el conformismo son los que no
están permitiendo que las sociedades evolucionen, sino al contrario, se
involucione a nivel humano y social.
Es importante destacar, que se
puede ser rico sin tener un centavo en el bolsillo y ser muy pobre teniendo en
su poder miles de millones de unidades monetarias. Esto haciendo una importante
diferenciación entre la riqueza financiera y la riqueza humana.
Geofredo Ernesto Pacheco Moreno
Nota
aparte: En lo
personal, este texto no fue de gran aporte, ya que no es el tipo de literatura
que suelo leer, me parece más a un libro de Paulo Coelho que realmente un libro
financiero, concatenando este tipo de literaturas, no creo que exista una
fórmula para ser feliz, menos aún para ser exitoso, más que la vida misma, que
cada día nos aporta grandes enseñanzas. En lo que a mí respecta, a mis 38 años
de edad y casi 16 años de experiencia laboral, puedo decir que soy exitoso, y
multimillonario, he acumulado suficiente riquezas para ser feliz, tengo en mi
columna de activos lo que más he necesitado: Mi familia (hijos, padres, esposa,
hermanas, sobrinos, abuelos, primos, compadres, etc.), Mis Amigos (los de
antes, los de ahora y los de siempre. Colegas y compañeros de trabajo), Mi
Empleo (doy Gracias a Dios por ello cada día), Me tengo a mismo (cada día
queriendo ser mejor, sin límites, en constante desarrollo) y sobre todo: A DIOS
que me da impulso cada día.
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